martes, 5 de octubre de 2010

L'automne.

Abrió los ojos. Se había despertado de madrugada, con el primer canto de los pájaros. Podía sentir el frío mañanero acariciar su rostro, consiguiendo que su boca se entreabriera unos milímetros de la sorpresa. 
Poco a poco, se fue incorporando en la cama, moviendo los dedos de los pies, hasta entonces inertes.
Mientras se levantaba, pudo sentir algo caer con gracilidad en la ciudad de asfalto y pavimentos. Algo que le recordaba que a pesar de todo lo gris que se había vuelto el mundo, aún había vida. Se levantó a toda prisa, tropezándose con sus propios pies, hasta llegar a la ventana.
Había empezado el otoño.

Las hojas caían con la ligereza de una pluma.

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