jueves, 14 de octubre de 2010

Le stress.

Observaba todo aquello que estaba a su alrededor. Agudizó hasta el último de sus sentidos, en un intento de matar el tiempo. 
Podía escuchar el deslizar de las páginas de un libro al pasar, el triquiteo del bolígrafo de un chico sentado unas cuantas mesas atrás, incluso podía oír con total claridad cómo el profesor se frotaba las manos mientras paseaba por las mesas.
Miró hacia la ventana, a través de la cuál pequeños rayos de luz se filtraban por las persianas. Oía el griterío de los niños que jugaban en el recreo, los llantos por la caída de uno de ellos, las risas, los cantos... Parecía que no estaban en el mismo centro, en la misma hora, en los mismos minutos, en el mismo mundo.
Suspiró suavemente y se pasó la mano por el cabello, despejando su frente de todo pelo invasor, ahora sólo quedaban ella, su bolígrafo y un examen por rellenar. 


Semanas de exámenes attack.

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